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El retorno del "enemigo interno", según Bukele

En varias ocasiones, Nayib Bukele ha mencionado "amenazas" o "enemigos internos" contra los que "hay que luchar". La sociedad civil ve en esta narrativa un retroceso democrático.

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Los Acuerdos de Paz  llegan hoy  a los 30 años siendo desconocidos por el gobierno actual.

Los Acuerdos de Paz llegan hoy a los 30 años siendo desconocidos por el gobierno actual.

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El 7 de mayo de 2021, frente a un centenar de cadetes que iban a ser juramentados en el marco del Día del Soldado, Nayib Bukele revivió una narrativa que rebobinó la memoria del país a los años de las dictaduras militares: la del enemigo interno.

"Como comandante general de la Fuerza Armada, y en nombre del pueblo salvadoreño, a quien represento como presidente de la República, quiero reiterarles nuestro agradecimiento por ayudar a salvar a nuestra patria de los enemigos externos e internos", dijo Bukele hacia el final de su intervención, que duró unos 11 minutos.

Momentos antes le había dicho a los cadetes que la Fuerza Armada era blanco de ataques desde el interior del país. "Esas pequeñas voces que atacan a la Fuerza Armada, que aunque son una pequeña minoría hacen mucho ruido, les gusta criticar porque no hacen nada y porque en el fondo envidian a los hombres y mujeres de valor que sí están trabajando por nuestra patria", sostuvo. Atrás de él, en la mesa de honor, lo escuchaban también altos mandos militares.

“El gobierno del presidente Bukele quiere destruir y hacer desaparecer de la sociedad a los Acuerdos de Paz. Lo que está haciendo es retrocedernos al período militar”.

Rubén Zamora, analista político.

Ese discurso ocurrió al final de una semana de amplia condena nacional e internacional por la destitución de la Sala de lo Constitucional y el fiscal general; y la imposición de un fiscal y unos magistrados alineados a él. Ambos golpes, ocurridos el 1 de mayo de 2021 fueron posibles gracias al control absoluto de Nuevas Ideas, su partido, que se estrenó en la Asamblea Legislativa borrando los únicos contrapesos al Ejecutivo de Nayib.

A la Sala y al fiscal destituido, Bukele los había metido en el saco de "los mismos de siempre", una frase que, de acuerdo con un análisis publicado por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), es una recomposición de la narrativa del enemigo interno.

En un artículo de su revista Proceso, publicado en agosto de 2020, la UCA afirmaba que el uso de este discurso en El Salvador puede rastrearse hasta 1931, cuando el dictador Maximiliano Hernández Martínez lo utilizó para justificar el exterminio de indígenas. Luego reaparece en la década de los 70, cuando los cuerpos de seguridad militarizados perseguían a opositores, defensores de derechos humanos y líderes de la naciente guerrilla por ser "enemigos del Estado", según se lee en las portadas de archivos secretos como "El libro amarillo" o de inteligencia militar de la época. Ya en la guerra, según el referido artículo, la guerrilla se convirtió en el nuevo blanco.

Una vez firmados los Acuerdos de Paz con "ese enemigo interno", los gobiernos previos a Bukele apuntaron hacia las pandillas. Pero cuando se reveló que estos gobiernos habían negociado con dichos grupos, Bukele capitalizó esa oportunidad —aunque hoy en día su administración también es cuestionada por negociar con pandillas— y también capitalizó el descontento con ARENA y el FMLN, para construir un nuevo enemigo: el de la oposición dibujada bajo el mote de "los mismos de siempre".

"Tenemos que entender que no es oposición ARENA y el Frente (FMLN), sino todo aquello que genere anticuerpos, que genere algún tipo de suspicacia sobre cómo se está gestando la política pública, y ahí se encuentra la figura, sumamente simplificada, pero estratégica, de ‘los mismos de siempre’, donde caben los periodistas, las oenegés, los activistas, los defensores de derechos humanos y toda aquella persona que cuestione estas buenas intenciones, entre comillas, del Estado", explica el comunicador Omar Luna.

“Lamento  que el presidente diga que tiene enemigos cuando creo que él es el que se ha encargado de ese pleito (...). Hemos caído en un grave retroceso en  derechos”.

Sonia Urrutia, bloque de resistencia.

Voceros de la sociedad civil organizada coinciden en que el retorno del "enemigo interno" contradice los Acuerdos de Paz firmados en 1992 y que hoy son desconocidos por el gobierno de turno, que los califica de "farsa" y "pacto de corruptos".

Por un lado, señalan, termina de desnaturalizar el rol que debió mantener la FAES tras el fin de la guerra; y por el otro amenaza la libertad de expresión, de organización y de prensa, entre otros derechos.

El peligro de reproducir esta narrativa frente a militares es que el gobierno siga descansando en las fuerzas armadas y termine optando por la represión para responder a una pérdida de popularidad y el descontento, advierte Rubén Zamora, miembro de la comisión interpartidaria que facilitó las reformas emanadas de los Acuerdos de Paz.

"La solución ya no va a pasar porque vos vas a tener disensos y consensos propios de un sistema democrático, sino que te podés valer de la fuerza bruta para imponer tu visión de las cosas", dice Luna.

"Esa conquista de poder decir lo que se piensa, de poder expresar las demandas y las propuestas, fueron el resultado de los Acuerdos de Paz. Yo creo que es uno de los (acuerdos) más importantes y el que yo percibo que se está perdiendo", indica Morena Herrera, de la Colectiva Feminista.

“El enemigo se ataca y se elimina. Si él está queriendo decir eso, va por mal camino. Aquí ha habido 12 años de guerra, que los que la vivimos sabemos qué significa eso”.

José Santos Melara, Alianza El Salvador en Paz.

El activista de derechos humanos Benjamín Cuéllar, y miembro del colectivo Víctimas Demandantes, señala que quien era calificado como enemigo interno durante las dictaduras militares era objeto de graves violaciones de derechos humanos. Por eso, "utilizar ese calificativo, así en general, sin precisar de qué se trata, pero conociendo sus orígenes, yo creo que es importante considerarlo con preocupación, porque cualquiera puede ser objeto de una descalificación", asevera.

Cuéllar también recordó que el gobierno de Bukele apuesta por aumentar los efectivos de la FAES y estos hechos, afirma, "guardando las distancias, ya los vivimos en El Salvador". "Los tambores de guerra y las graves violaciones de derechos humanos, conociendo la historia —yo la viví—, nadie me podría asegurar, y yo creerle, que no se podrían volver a repetir", agrega.

El juez Antonio Durán, crítico de la destitución de la Sala y de la reforma que en septiembre obligó al retiro masivo de jueces -que permitió el ingreso de nuevos, elegidos por la Corte Suprema oficialista sin respetar procesos-, considera que la coyuntura actual "es muy parecida al escenario de los 60 y 70".

"Vemos circunstancias bastante parecidas a las de los 70 y el riesgo es que desemboquemos en un conflicto armado nuevamente. Por eso se dice que el pueblo que no conoce su historia se ve obligado a repetirla; y es lo que no queremos".

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