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Cuatro mujeres jóvenes premiadas por liderazgo comunitario

El aporte en temas de salud sexual, igualdad de género, empleabilidad, niñez y medio ambiente fue visto por la embajada de Canadá.

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Liderazgo.

Liderazgo. "Ella lidera aquí. Ella lidera ahora" es la campaña impulsada por la embajada de Canadá, que reconoce el liderazgo de cuatro mujeres.

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"Poderosa" es la palabra con que mujeres jóvenes definen cómo se sienten de liderar trabajo comunitario en temas de salud sexual, medio ambiente, niñez y empleabilidad juvenil en el país.

Ellas fueron galardonadas por la Embajada de Canadá y forman parte de la campaña "Ella Lidera aquí. Ella lidera ahora".

El objetivo, según un comunicado de la embajada norteamericana, es "visibilizar a las jóvenes líderes salvadoreñas, sus voces, y su trabajo en temáticas como la igualdad de género, los derechos humanos, cambio climático y el respeto por la diversidad y la inclusión".

De hecho, las cuatro jóvenes ya tienen varios años trabajando en sus comunidades, en temas en los que el Estado, a lo largo del tiempo, no ha sido tan eficiente. O en el mejor de los casos, han logrado coordinar con autoridades de sus municipios para tener un impacto más grande.

Entre las seleccionadas se encuentra Tatiana Guadalupe Argueta Vigil, de Arambala, Morázán, postulada por la Organización Internacional de Migraciones (OIM). La temática por la que ha destacado es medio ambiente. Además de ella, Ana María Orellana Hernández, de San Simón, Morazán, postulada por Educo, ha sobresalido en temas de derechos humanos centrados en la niñez y adolescencia, prevención de la violencia basada en género, derechos sexuales y reproductivos.

Alejandra Jerez León, de San Salvador, postulada por Telus, ha destacado en capacitación y nuevas oportunidades de empleo; y Wendy Barrera, de Concepción de Ataco, Ahuachapán, postulada por ONU Mujeres, es lideresa en temas de derechos sexuales y reproductivos.

Según la embajada, las cuatro fueron seleccionadas "en función de su trabajo en temas de relevancia local alineados con las prioridades antes descritas". "Por ejemplo, la lideresa puede abogar por la acción climática, los derechos de las mujeres, los derechos de las personas con discapacidad, la consolidación de la paz, los derechos indígenas, la democracia, la igualdad de género o la prevención de violencia de género", reza el comunicado.

La idea es que, a lo largo de 2022 y 2023, estas cuatro lideresas puedan participar en diversas actividades de la embajada y organizaciones aliadas. Podrán tener una voz activa en discusiones, paneles y planificación dentro de los programas de la representación diplomática.

"Siento que ha habido un gran avance en ese tema, en tomar en cuenta a las mujeres, su participación y su capacidad para organizar, para proponer ideas", expresó Tatiana Argueta.

En esta misma línea, Ana María Orellana, de San Simón, asegura que estas oportunidades le dan a la juventud el espacio para ser escuchadas: "Yo, feliz porque mi opinión es escuchada, es como una emoción de chiquita, estoy inquieta por explotar mis ideales", expresó.

Las cuatro mujeres están de acuerdo en que en sus comunidades muchos jóvenes tienen pocas oportunidades de crecimiento. La migración, la pertenencia a estructuras delincuenciales o las capturas arbitrarias, les han limitado el acceso a las oportunidades que debería ofrecerles el Estado.

"Tenemos grandes retos, en este espacio del régimen de excepción que se entiende que es para combatir a las pandillas, pero nos hemos visto afectadas muchas juventudes que han sido detenidas arbitrariamente. Con el tema de la falta de empleo, creo que es un fenómeno que ha venido acarreando el país", aseguró.

Todas coinciden, además, en que la política partidaria no es la vía por la cual les gustaría destacar en el país. La organización social, dicen, es su camino.

"Hemos logrado avanzar un poco en que las mujeres sean tomadas en cuenta, que se les haga ver que tienen la capacidad de proponer. Creo que no me involucraría en política, solo me quedo con la sociedad civil", expresó Argueta.

En la misma línea, Barrera aseguró que la organización social le ha dado un espacio para aportar, pero que reconoce el papel que juegan los partidos políticos.

"Estoy cómoda en el espacio de la sociedad civil, aunque creo que es responsabilidad de todos y todas involucrarnos en partidos políticos y si no estamos, hace falta esa cuota", expresó.

Wendy Barrera, Ataco   

Wendy Barrera creció en Ataco, una zona que ella describe como “muy vulneradora de derechos de las mujeres”. Incluso hay casos de feminicidio, dice. Se describe a sí misma como una lideresa que reconoce problemáticas y que tiene el enfoque de que “no se puede hablar de las juventudes sin las juventudes”.

Barrera estudia derecho y es una de las fundadoras de la  organización de mujeres Chikume Siwat, que significa Siete Mujeres. También es coordinadora del Voluntariado Universitario Feminista, miembro de la Red de Defensores del Náhuat. Su campo de trabajo son los derechos sexuales.

“Poderosa, me siento poderosa. Creo que tengo un alma muy fuerte para enfrentar esta situación y es el conocimiento. Los derechos sexuales como estrategia, nos ayuda a decir a la juventudes que no cometan errores que los lleven a truncar su futuro”, dice sobre su trabajado como activista.

Tatiana Argueta, Arambala    

Tatiana Argueta es una líder de 24 años, creció en Arambala, Morazán. Desde niña, ha visto a su madre trabajar por su comunidad. Ahí tiene su principal inspiración, cuenta. “Ser líder es una responsabilidad grande, porque se trata de ser un ejemplo para las demás personas”, dice sobre su trabajo comunitario. 

Argueta ha promovido campañas de limpieza en los ríos, de sensibilización sobre el manejo de los desechos sólidos, de prevención de incendios forestales e impulsa actividades de reforestación en las zonas de recarga hídrica del municipio de Arambala. Cuenta que junto a su equipo han logrado coordinarse con autoridades del municipio para temas mediamientales, aunque no han  logrado que el gobierno central se involucre. 

Argueta asegura que se ve en el futuro como líder comunitaria y lograr que más mujeres se involucren en esos temas, pero no aspira a la política partidaria.

Ana María Orellana, San Simón  

Ana María Orellana tiene 17 años, viene de una familia extensa de San Simón, Morazán.Es la primera de su familia que se involucra en trabajo comunitario, cuenta. Participó en el Foro de Alto Mando de las Naciones Unidas, en New York, y se interesa en trabajar temas de derechos humanos centrados en la niñez y adolescencia, prevención de la violencia basada en género, derechos sexuales y reproductivos.

Orellana cuenta que le gustaría ser una lideresa que sea “la voz de la niñez y la adolescencia que experimenta casos de vulnerabilidad de derechos sexuales y violencia de género”. 

Asegura que en el futuro se ve como una líder de la sociedad civil organizada, pero no en la política partidaria. Sin embargo, asegura que “nuestro país es bonito, pero las personas que están a cargo no ayudan a hacer el cambio. Si como jovenes, niños y adolescentes empezamos a hacer el cambio, lo tendremos ahora y en el futuro”. 

Alejandra Jeréz, Quezaltepeque    

Alejandra Jeréz tiene 21 años, trabaja en Telus y, según su hoja de vida, ha mostrado un excelente desempeño laboral y como resultado de ello en menos de un año logró ser reconocida como TOP Performer y recientemente promovida a Analista de operaciones en la empresa. 

Jeréz asegura que se ve a si misma como una lideresa que genera confianza en las demás, que apoya sin juzgar. Los temas en los que le interesa trabajar es la igualdad de género. 

Una de las mujeres que la ha inspirado trabaja en su empresa, la acompañó desde sus inicios y ahora se ha convertido en un ejemplo:  “Es una situación muy difícil, algunos tenemos la oportunidad de crecer, sin embargo existen otros lugares donde las personas no tiene estos espacios. Estamos en esa lucha, vemos el panorama y existe dentro de uno  esa espinita de querer hacer algo por los que no tienen estos derechos”, explica.

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